21/11/15

Consulta con la psiquiatra

Hace siete meses que no he dejado una señal de vida en el rincón del bipolar.

He pasado 2 consultas con mi psiquiatra y he salido completamente de la fase de hipomanía. La medicación se ha reducido a Plenur (carbonato de litio), la Risperidona ya no me hace falta.
Por fin, todo se ha normalizado de nuevo, si eso se puede decir cuando se tiene una enfermedad mental de por vida. La normalización lo llaman en caso del trastorno afectivo bipolar un estado eutímico que significa tener un estado de ánimo dentro de la normalidad, que implica la ausencia de ánimo deprimido o elevado.

21/5/15

Consulta con la psiquiatra

Ayer estuve en la consulta de mi psiquiatra. La hipomanía ha remetido y por eso me ha bajado de nuevo la dosis de la risperidona, está vez a 0 - 0 - 0,5 ml. Ya sabemos que que es recomendable dejarla poco a poco y no de golpe.
El carbonato de litio (Plenur) se queda en 1,2 g por día (3 comprimidos/día) para prevenir una recaída o una depresión. El nivel de carbonato de litio en sangre según la litemia es de 0,8 miliequivalentes por litro (mEq/l).

26/2/15

Consulta con la psiquiatra

De nuevo tengo que acudir a la consulta de mi psiquiatra y está vez estoy más equilibrado que la última vez. La hipomanía está en remisión o eso nos parece en este momento concreto. Por eso la psiquiatra me baja la risperidona a 0,5 - 0 - 0,5 ml. Es que no es recomendable dejarla de golpe. El carbonato de litio dejamos a 1,2 g por día para prevenir recaídas.

19/1/15

Consulta con la psiquiatra

De nuevo me tocaba una revisión, la última tuve hace 5 semanas. Se disminuye la dosis de risperidona (aumento de 4 kilo de peso) y se mantiene la dosis de plenur. Hipomanía en recesión. Siguiente revisión en un poco más que un mes.

18/1/15

Yessica

Esta entrada dedico a Yessica aunque espero que orienta a muchas personas que tienen que vivir directa- o indirectamente con el trastorno afectivo bipolar.

Yo también he intentado sobrellevar este trastorno sin medicación y sin tratamiento. Bueno, yo ni siquiera estuve correctamente diagnosticado así que sabiendo que el trastorno afectivo bipolar es tu diagnóstico significa ya una ventaja.

Si trabajamos estrechamente con un especialista podemos vivir una vida normal y ingresos no son necesarios salvo en circunstancias especiales. De todas formas un paso importante es aceptar esa enfermedad como cualquier otra que existe. El tratamiento ayuda, nunca se debe pensar que nos hace enfermar más.

Es importante de ver la situación de cada paciente  en conjunto para luego buscar soluciones que se adaptan al caso específico.

Por favor confiamos en los especialistas, ellos saben como y cuando ayudarnos. Lamento no poder ayudar mejor, suerte - un buen especialista y un tratamiento adecuado!

13/12/14

Consulta con la psiquiatra

Ayer acudí a la consulta de mi psiqui, la ultima cita fue en junio; así que hace más o menos medio año. Me acompaña mi cuñada porque estoy subido. Eso quiere decir que tengo un estado de ánimo elevado con energías sobrantes, nada parece cansarme. Lamentablemente desperdicie dinero y eso ya no se puede consentir.
Me aplican un aumento de plenur (carbonato de litio) 1-0-2 y de la risperidona a 1cc - 0,5cc - 1cc y como siempre el lorazepam 1 comprimido si hay ansiedad. La risperidona me mandó un psiqui en urgencias hace una semana.
Revisión tengo en un mes y si hay empeoramiento, adelantar la cita o acudir a urgencias.

Pues eso, ¡feliz navidad y un prospero año nuevo 2015!

6/12/14

Alta de urgencias

Ayer tenía que acudir a urgencias. Es que se han dado cuenta, yo también me di cuenta, que desaparece dinero de mi cartera y de la cuenta corriente.
Meses me engañaba a mi mismo, pero ya se acabo. 
Encima se me ha roto un menisco y en este caso ni siquiera me di cuenta. La manía me di super poderes. Nada, es broma lo de super poderes, pero no sé cuando se ha roto el menisco y tengo varios zonas con dolor inexplicables.
En fin, no hay que esperar hasta que ocurren cosas así, tirar el dinero por la ventana o romper algo de su cuerpo por perdida del sentido común y de la precaución que debemos tener.
Me han dado 2 ccl de risperidona ya en urgencias y me regalaron un frasco del mismo, ahora estoy en casa y me siento algo menos acelerado.
Supongo que voy a tomarlo hasta que se me pasa esa fase de hipomanía. Tengo cita con mi siki el próximo viernes...

3/2/14

'Yo también soy bipolar'

Ser bipolar está de moda. O al menos proclamarlo sin tapujos. Desde que Catherine Z. Jones lo confesó en público, no hay día que no se publique alguna noticia sobre personajes famosos, vivos o muertos, afectados por esta condición.

Más recientemente se ha dicho que la misma patología podría estar relacionada con las azarosas vidas y muertes de algunos de los jóvenes malditos de la canción moderna, los famosos del club de los '27' años. El último supuesto caso ha sido el de Amy Winehouse.

Ahora bien, ¿realmente padecen o padecían una enfermedad o trastorno bipolar? Y en caso de que así fuese, ¿sirve para algo airearlo con la escandalosa morbosidad de los mass-media?

Veamos, la condición bipolar se puede entender, conceptualmente, como una categoría o como una dimensión. De acuerdo con la primera versión, se considera que una persona es bipolar, como es hombre o mujer, blanco o negro, o está o no embarazada. Eso se entiende muy bien desde el punto de vista clínico. Si se es bipolar es que se padece una enfermedad concreta, de mayor o menos gravedad, mejor o peor pronóstico, pero reconocible y diferenciable de otras posibilidades. En consonancia con ello se diagnostica y trata con los medios al alcance de la ciencia psiquiátrica.

Ahora bien, si consideramos la segunda opción, la “dimensión bipolar”, entonces decimos que cualquier persona es más o menos bipolar, como es más o menos alta, morena o rica. Según esa versión tod@s podemos serlo o estarlo, pero sólo en algunas personas esa condición sería tan manifiesta y relevante que sería patológica. De hecho, sabemos que muchas personas con dotes creativas, artísticas, geniales, ostentan rasgos de carácter o estilos de comportamiento “bipolares”, es decir que pasan por épocas de gran euforia, de alta intensidad productiva y creativa, y por otras de gran depresión, esterilidad y vulgaridad productiva. Si busca en Internet encontrará miles de referencias a esta circunstancia en personalidades creativas, geniales, etc.

Pero, se preguntará, ¿a qué vienen todas esas disquisiciones y teorías sobre los famosos y lo bipolar? ¿Qué interés o utilidad pueden tener para las personas normales y corrientes afectadas por esta patología?

Pues sí, la tiene, y no poca. En primer lugar, hablar de las afecciones de los famosos sirve para que se hable de la enfermedad bipolar como de una condición humana que afecta a muchas personas, incluyendo a esas personas exitosas, bellas, ricas o admirables. Ergo, se puede ser bipolar y tener éxito en la vida, y ser felices o, simplemente, ser personas normales y corrientes. Por otra parte, hablar de ello sin tapujos contribuye a lograr uno de los objetivos más difíciles de la psiquiatría: disminuir la estigmatización, marginación, discriminación e injusticia asociadas a la enfermedad mental. Si el sufrimiento de esos famosos sirve para este fin, bienvenido sea el morbo mediático que lo rodea.

Pero además hay otra cosa que podemos aprender, que quizá sea la más importante. Cuando esos famosos personajes sufren, truncan sus carreras o mueren miserablemente como consecuencia de su condición bipolar, casi nunca habían sido diagnosticados y tratados adecuadamente por un médico o psiquiatra. Recientemente, los casos de M. Jackson y de A. Winehouse lo han puesto en evidencia. ¿Qué hubiera sido de ellos si se hubiesen puesto en manos de sus médicos de cabecera o psiquiatras? ¿Si hubiesen tomado los tratamientos indicados en su patología? Tal vez ahora podrían seguir regalándonos sus dotes geniales y proclamando con sinceridad y generosidad su condición de personas “humanas” afectadas por una enfermedad común, que, afortunadamente, ahora podemos diagnosticar y tratar con éxito la mayoría de las ocasiones.

Obviamente, no es este el lugar apropiado para explicar cómo se hace esto último, pero sí para sugerir a las personas afectadas, a sus familias y asociaciones de autoayuda, a los sanitarios e informadores de salud, que aprovechemos estas favorables circunstancias para mejorar la detección, el diagnóstico y el tratamiento de esta patología y secundariamente las condiciones de vida de l@s afectad@s. El que firma ya lo está haciendo, ahora le toca usted.