La olanzapina es un antipsicótico, grupo de fármacos clásicamente
reservados para cuadros psicóticos, que ahora con la aparición de
antipsicóticos denominados atípicos (en general, con menos efectos
anticolinérgicos, y menos efectos extrapiramidales como el efecto temido
a largo plazo de la discinesia tardia, aunque no inexistentes,
incrementándose este último riesgo al aumentar la dosis), a los que
pertenece la olanzapina, se está expandiendo su uso a otros cuadros,
reservándose, en general, a cuadros resistentes a fármacos más
apropiados y con menor riesgo; también en otras ocasiones se ha
recurrido a otros fármacos, entre los que figuran los antipsicóticos
atípicos así como antidepresivos, para evitar la posible dependencia de
las benzodiacepinas, fármacos mucho más seguros, aunque con respecto a
esto ya se ha alertado acerca de la elección de fármacos con mayores
efectos secundarios para evitar la cierta dependencia, exagerando su
importancia (se trataría de una dependencia física, en ningún caso de
una adicción, para lo cual se requeriría un componente psíquico). Las
indicaciones, por el momento, aprobadas para la olanzapina son las de
esquizofrenia, episodio de manía, así como la prevención de ciertos
Trastornos bipolares; en estos casos sí puede ser una muy buena
alternativa. Es un potenciador del efecto de los ISRS (grupo al que
pertenece la fluoxetina), y se ha visto su eficacia, según Schatzberg
2005, p. 194-6, en dosis bajas en varios trastornos de ansiedad (como
trastorno de ansiedad generalizada; en algunos casos de Trastorno
Obsesivo Compulsivo, resultando en el efecto contrario en otros casos),
así como en varios trastornos de personalidad (límite y esquizotípico),
recomendándose clínicamente sólo siempre que hubiesen fallado otros
tratamientos más apropiados; también se ha visto su eficacia en
depresiones resistentes (incluso el episodio depresivo del Trastorno
Bipolar), junto con ISRS; se han referido datos que demuestran que la
combinación de fluoxetina y olanzapina es eficaz en la depresión
psicótica, por lo que éste podría ser el tratamiento de primera elección
recomendado en estos casos debido a su seguridad y facilidad de uso,
frente a los otros tratamientos recomendados en estos casos (como
terapia electroconvulsiva, amoxapina o una combinación de un
antidepresivo tricíclico y un antipsicótico) (Schatzberg 2005, p.43 y
193); e incluso se ha observado, sin que estas diferencias hayan sido
estadísticamente significativas, que la terapia única con olanzapina,
presentaba más eficacia frente al placebo, en la depresión psicótica,
pensándose que el índice relativamente alto de abandono del tratamiento
pudiera haber disminuido la capacidad para detectar estas diferencias
(Schatzberg 2005, p.208.).
La olanzapina es un medicamento generalmente bien tolerado, pero
como todo medicamento, con efectos secundarios (más que los que has
tomado hasta ahora), siendo importante un incremento del peso (debido a
un aumento de apetito, lo cual
habría que intentar combatir vigilando la ingesta, según Schatzberg 2005) en un importante
porcentaje de casos, pudiendo llegar a ser muy importante, e
hiperglucemia (también en casos importantes se acompaña el aumento de
peso de aumento de triglicéridos, y en algún caso se ha referido el
comienzo de Diabetes); el fármaco ocasiona sedación, lo cual es
aprovechable si hay problemas del sueño, y si se quiere evitar la
sedación diurna se ha mostrado útil el tomarlo con el estómago vacío uno
hora antes de irse a dormir (Schatzberg 2005). Luego hay otros efectos
secundarios, como pasajero incremento de la prolactina (la cual es
transitoria y más leve que con otros antipsicóticos), sin repercusión
clínica, y de enzimas hepáticas (también transitoria en las primeras
semanas de tratamiento, sobre todo con dosis altas); también cierto
ortostatismo como mareos; en dosis pequeñas, poco porcentaje de síntomas
extrapiramidales.
Otros efectos secundarios que afectan a más del 2% de los pacientes
tratados con Olanzapina, según Lozano Suárez 2002, son "aturdimiendo,
sequedad de boca, acatisia e insomnio", y con menos frecuencia (también
el mismo autor), "dispepsia, ansiedad, náuseas, temblor, hipotensión
ortostática y diaforesis". Y abajo te dejo la ficha técnica del
producto.
La evaluación de relación riesgo beneficio es algo que tiene que
hacerse con todos los datos implicados en un caso. Te puedo decir los
factores que tendría en cuenta: es fundamental tu inclinación hacia este
medicamento; tu tolerancia de los síntomas de evitación; también sus
repercusiones (me has nombrado algunas aparentemente negativas, pero
también las puede tener positivas; intenta pensar en ello); el que estés
más o menos dispuesto a poner en marcha otras pautas más psicológicas.
Yo no soy muy amiga de tratamientos innecesarios; y cada vez, menos.
Bien es cierto que el medicamento no tiene que ser para toda la
vida; es más, al ser un medicamento sin la indicación aprobada y con
importantes potenciales efectos secundarios, habría que justificar tanto
su comienzo como su continuación; está claro que si en un período
razonable no se viese claramente su beneficio, habría que retirarlo
(tener esto muy en cuenta y no seguir tomando el medicamento por
inercia).
Si te decidieses por su uso piensa que su uso no tiene por qué ser a
largo plazo; y así como de muchos antidepresivos no se puede esperar ya
más efecto del demostrado, más allá de las 6, 8 semanas, en el caso de
los antipsicóticos es globalmente distinto ( y sí en general se puede
esperar que mejoren su efecto incluso hasta 6 meses; esto con respecto a
su efecto antipsicótico), pero yo te diría que en 4 semanas ya vayas
evaluando el efecto y así; no he visto trabajos con resultados
concluyentes acerca del uso de antipsicóticos atípicos en la fobia
social.
Para la fobia social generalizada (de la cual se cree que no existe
una diferencia más que cuantitativa con el trastorno de personalidad por
evitación) sí se ha utilizado la terapia cognitiva, como la denominada
reestructuración cognitiva; identificar y evaluar pensamientos
automáticos y que sostienen el comportamiento que se quiere tratar,
viendo pautas alternativas a dichos pensamientos; también
"descatastrofizar" las experiencias de rechazo o de desaprobación
social, dado que no siempre sólo tienen aspectos negativos, ni proceden
de conductas erróneas; en cuántas ocasiones una conducta más original,
novedosa, e incluso auténtica, produce franco rechazo social, lo cual
también podría ir aumentando el comportamiento evitativo e incluso la
falta de habilidad social, pero en conjunto, no siempre con
connotaciones negativas, dado que no sería aconsejable asumir cualquier
coste de la adaptación social si ésta no es constructiva; digamos que el
objetivo de una conducta no debe ser su adaptación social, su
aceptación social superficial, ni la satisfacción de ciertos intereses
superficiales, sino que el objetivo idóneo debe ser más desinteresado de
los propios intereses, y dirigirse a realmente hacer el bien de verdad a
las personas. Este idóneo objetivo no es incompatible, con un
tratamiento, dentro de lo razonable de ciertas limitaciones (dentro de
lo razonable ya que no todas las limitaciones tienen tratamiento), así
como es muy importante su aceptación (para lo cual es fundamental este
objetivo generoso, con el cual se le verá un sentido a cualquier
característica o aparente contrariedad, que ya no dependa de uno).
Yo, en principio, no te recomendaría la olanzapina, pero como te
digo para valorar todos los factores de riesgo beneficio es fundamental
la consulta, en la cual se ven todos los factores, incluido tu
inclinación en este sentido (si uno se sincera consigo mismo, sabe
muchas cosas de sí, y tiene un gran coste el no seguir esta, digamos,
intuición, que no obedece a un pensamiento irracional, sino a la
abstracción de muchos datos). Yo realmente no aconsejaría hacer nada que
uno no quisiera hacer. Sin embargo, si resulta que uno no acepta lo que
le ocurre, etc., o bien honestamente, con un óptimo objetivo, que, como
te digo, nunca meramente por los propios intereses, pues a lo mejor
habría que recurrir a ciertos tratamientos, y asumir ciertos riesgos, de
los cuales uno nunca se arrepentiría, si hubiese realizado un buen
discernimiento.
Yo creo que es necesario el recalcar todo lo posible el tratamiento
de los factores psicológicos implicados (también puedes ver el efecto
del ejercicio físico): reflexionar sobre objetivo en la vida, objetivos
en varias parcelas, como el trabajo, relaciones sociales, siempre
englobado en un objetivo óptimo en la vida; delimitación de las
dificultades reales, aceptación, así como ver las auténticas
motivaciones para la evitación, depurando todo ello, de malsanos
intereses personales. Te recomendaría hacer el trabajo de reflexionar
sobre ello (una o dos horas diarias, procurando, como te digo, depurar
todo ello de intereses personales, sino que orientándolo a un objetivo
más generoso, y tomando resoluciones al respecto, que serán nuevamente
evaluadas, no con respecto meramente a resultados concretos, sino que
conforme a un objetivo más amplio y generoso).
Voy a pedir cita para consultar mi siquiatra por mis problemas de peso.