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19/4/11

Testimonio

Mis crisis psicóticas
He leído el reportaje sobre la Princesa Inca y me gustaría contar mi caso. Padecí mi primera crisis psicótica hace 21 años. Desde entonces habré sufrido unas ocho (no sabría decir cuántas con exactitud). He trabajado como funcionaria casi 10 años, en los que acumulé 11 meses de baja. En buena hora aprobé esas oposiciones, pues en cualquier otro trabajo haría tiempo que me habrían echado. A la hora de hacer los partes de baja, mi médico de cabecera, después de leer el informe de psiquiatría, me aconsejaba que no apareciera la palabra psicosis y me proponía escribir "depresión" a lo que yo contestaba: “Sí, pon eso, queda mucho mejor”. Durante todos estos años he contado verdades a medias, he puesto excusas, he disimulado, me he aguantado, todo por- que tenía que ocultar una verdad innombrable, que causa miedo a los demás, las terribles palabras "tengo una enfermedad mental': Es duro. A mis buenos amigos siempre se lo he contado, aunque con dificultad, pues ni yo misma lo en- tendía, y ningún problema, que para eso son mis amigos. Alguna vez por inocencia se lo he contado a quien no debía y sé lo que es el rechazo. Así, abiertamente, jamás he dicho una palabra. Ya conocía. a la Princesa Inca por el programa de Gernma Nierga y lo pasaba muy bien escuchándola y admirando lo que ella y sus compañeros hacían por que el terrible tabú de la locura dejara de serlo.


Aun así, yo seguía sintiendo que mi secreto debía seguir escondido. Todo iba saliendo del armario: la homosexualidad, el cáncer, el alzhéímer, la violencia de género, la fibromialgia ... Pero esto era distinto, era el mundo de lo desconocido y de los monstruos. Si yo no hubiera leído el artículo sobre la Princesa Inca en su revista, jamás habría dicho en público que padezco esta enfermedad. Y quería contarlo por- que es la verdad y no quiero seguir ocultándola, yo no soy una apestada. Peor que las crisis psicóticas ha sido el miedo que me ha paralizado y atenazado durante años. Con el aprendizaje de la vida y el apoyo de las personas que me quieren, mi familia y mis médicos, he conseguido vencer el miedo y con ello una gran mejoría. También he realizado un cambio que ha sido fundamental: conseguir una psiquiatra con la que ten go una comunicación totalmente fluida. Antes, cuando salía de la consulta, no sabía lo que me habían dicho. Ella no siempre cambia mi medicación, muchas ve- ces me cura a base de palabras. Ella nos apoyó cuando le dijimos que queríamos ser padres, con la inicial opinión en contra de ginecología. Nos advirtió de que había peligro de sufrir una nueva crisis psicótica en el posparto, como así fue, pero ahora somos unos felices y primerizos padres cuarentones. Salvo un periodo inicial, siempre he sido atendida por la Seguridad Social, siempre que lo he necesitado he tenido un psiquiatra, cualquier día, a cualquier hora. He pasado por un par de diagnósticos o tres, y hoy día mi psiquiatra dice que probablemente esté en la familia de los trastornos esquizoafectivos ... No es que me importe mucho cómo se llame, pero sí que, al atinar más en el diagnóstico, se sepa mejor qué tratamiento darle. Sigo aprendiendo a convivir con mi enfermedad y cada vez lo llevo mejor. Y nunca hasta hoy me había atrevido a contarlo. Gracias por habernos dado voz, Princesa Inca. Silvia Munilla. Fuente: El Pais Semanal.

Realmente aún es difícil hablar sobre enfermedades mentales aunque poco a poco llama menos la atención si digo que tengo unas neuronas mal funcionando y por eso tengo que tomar de por vida medicación.

4/12/08

Testimonio bipolar

Fuente: BLOG DE BLUE
¡Hoy me ha impactado el siguiente testimonio!
Pues me he visto en muchos aspectos muy identificado con la historia de Fran y me he tomado la libertad de publicarlo aquí también. Si alguien tiene algo en contra me lo puede comunicarlo. De lo contrario quiero agradecer muchísimo a los dos, Blue y Fran. A cambio prometo a corto plazo hacer publico la esencia de mi evolución como persona afectado por un trastorno bipolar desde las 17 años.


Soy Fran, un joven periodista de treinta años nacido en una bella localidad de Pamplona. Si te soy sincero, todavía no se muy bien cómo llegué hasta tu blog. Lo cierto es que me ha impactado y me he visto reflejado en muchos de los pensamientos y sensaciones que tenemos producto de esta jodida enfermedad. Te cuento un poco mi historia, porque seguro que te es cercana y porque- para ser sincero- necesito hacerlo con alguien que pueda entenderme al otro lado.

Siempre fui un niño feliz. Mi infancia- aunque suene algo extraño- fue perfecta. Recuerdo mi adolescencia como un período convulso de sensaciones y sentimientos nuevos y desequilibrantes complicados de asimilar. Aun así, fue normal. Sin embargo, siempre tuve la sensación de ser extremadamente sensible a los problemas de los demás. Me dolía el mundo, sus asquerosos y preocupantes desequibrios. Me hacían daño las desigualdades, los problemas sociales y raciales, los conflictos armados. Me hacía daño vivir. Vivir en la injusticia. Capee el temporal con una vida sana y con un rendimiento académico excelente. Tenía 18 años e iniciaba la universidad. Con este cambio en mi vida, se inició al mismo tiempo mi primer conflicto espiritual. Comienzo una carrera que no me gusta. Comienza así mi infierno. Comienzan mis lecturas prohibidas, los cambios drásticos en mi forma de vivir. Dejo de dormir. Dejo de descansar. Poco tiempo después tendría mi primera crisis. Crisis relacionada además con la religión, con la espiritualidad. Llega mi primer ingreso. Comienza mi pesadilla.

Inicio Periodismo. Gracias al apoyo incondicional de mi familia, consigo superar ese primer año de carrera. Las notas, incluso, son excelentes. Aun así, no estoy diagnosticado. Durante la carrera, la eutimia aparente siempre se muestra como una fiel compañera. Aun así, los altos y los bajos permanecen. Muchas decisiones- a mi modo de ver ahora- no son tomadas de forma racional. Años y años sin enlazar una actividad, sin terminar aquello que empecé, sin despedir un trabajo con la sensación de "haberlo hecho bien". Después de mi segunda crisis- tras empezar un máster en el extranjero- me diagnostican. Mi vida mejora, pero mi pasado ha dejado secuelas en mi alma difíciles de borrar. Reinicio mi vida varias veces. Las mismas en que vuelve a caer.

Actualmente estoy mejor. Al menos soy consciente de lo que tengo y tengo la sensación de saber qué debo hacer. Sin embargo mi pasado me persigue. Es como un lobo hambriento que matará antes de morir de inhanición. Es una ola inmensa y llena de rencor que me persigue. Por eso hoy llegué hasta tu blog. Y por eso hoy me sorprendí, al comprobar que tienes un alma realmente interesante y llena de vida. Tu forma de escribir llega al corazón. Y llega a deshacerlo de tal forma que permite un minuto de felicidad. Quería darte mi enhorabuena por el blog y decirte que debes seguir así. Tenemos que luchar y debemos hacerlo porque los lobos hambrientos desean siempre un pedazo de carne que llevarse a la boca. Si algo he aprendido en estos años es que son nuestros temores los que nos hacen libres o exclavos. Tenemos capacidad de elección, siempre y cuando luchemos por vivir.

Fuente: BLOG DE BLUE
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