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19/3/08

Ejercicio físico

Las fichas de inscripciones en los gimnasios aumentan de forma considerable, pero en ocasiones a medida que pasan los meses, las ganas y la dedicación de un principio se convierten en impaciencia. Para que no te dejes llevar por las primeras impresiones, te detallamos los beneficios del ejercicio.


¿Cuántas veces has empezado el año con la idea de tomarte el gimnasio en serio? Seguro que muchas, pero… ¿cuánto ha durado ese propósito? Hay quien comienza a hacer ejercicio con la única idea de mejorar su imagen de forma inmediata sin pensar en que ese es un propósito difícil de obtener. Al cabo de pocos meses la impaciencia se apodera de ellos al darse cuenta que tener un cuerpo 10 no es cosa de dos días, sino que se necesita tiempo y dedicación. Es entonces cuando pierden la motivación y se cambia la cinta de correr por el sofá.
Es cierto que el ejercicio es un factor que no hay que pasar por alto cuando se quiere conseguir un buen aspecto físico, pero esta no debe ser la única razón para ejercitarse. Los beneficios que obtienen las personas activas van más allá de los puramente estéticos, abarcan desde aspectos psicológicos, sociales y medicinales:

1. Ejercita el cerebro
Los músculos que se ejercitan directamente con pesas y mancuernas no son los únicos que mejoran con ejercicio físico. El cerebro, de manera indirecta, es uno de los principales beneficiarios. Desde hace unos años se viene investigando la relación entre actividad física y función cerebral. Los primeros estudios mostraban como las células cerebrales se encuentran mejor oxigenadas y alimentadas y, por tanto, más sanas gracias al aumento de flujo sanguíneo que se experimenta cuando se realiza una actividad física. Además, las personas activas están más protegidas frente a enfermedades neurodegenerativas.

2. Olvídate de la ansiedad
El estrés es uno de los problemas que se ha apoderado de la mayoría de la población. La presión en el trabajo, las prisas, los estrictos horarios… generan una ansiedad difícil de evitar y curar. En estos casos el deporte puede ser la mejor medicina. No hay forma más fácil y divertida para expulsar todo el estrés del cuerpo que realizar ejercicio físico. Mientras se suda se descarga adrenalina y se producen endorfinas –unas sustancias naturales que te hacen sentir bien-. Unas horas en el gimnasio te hará escapar de los problemas del día a día y además, aumentará tu autoestima y te dará autocontrol y equilibrio para prevenir y controlar la ansiedad.

3. Duerme como un bebé
No hay nada más frustrante que acostarse y empezar a dar vueltas sin coger el sueño. Muchas veces el agotamiento se apodera de nosotros pero no somos capaces de quedarnos dormidos por diferentes razones: mala alimentación, llevar un ritmo de vida muy acelerado, el estrés… En estos casos la actividad física proporciona un mejor descanso. Realizar ejercicio de forma habitual ayuda a regular todas las funciones vitales, entre las que se encuentra el sueño. Si das un paseo por la tarde al aire libre o practicas algún deporte de intensidad suave o moderada te sentirás más relajado y cansado, y te será más sencillo coger el sueño. El deporte evita el nerviosismo e incluso es un factor importante para superar la depresión, por eso te lo recomendamos para que tus noches sean más placenteras. Eso sí, intenta practicarlo por la mañana o a primera hora de la tarde para no acostarte demasiado activado. Lo ideal es hacer la actividad física siempre a las mismas horas para acostumbrar al cuerpo a los ciclos de actividad y descanso.

4. Amigo de las mujeres
Los dolores menstruales y los síntomas del síndrome premenstrual se pueden disminuir e incluso evitar gracias al deporte. Se ha demostrado que la actividad física regula los ciclos menstruales gracias a su acción estimulante sobre el sistema hormonal, por lo que los retrasos o las variaciones de flujo de un mes a otro son menos frecuentes en mujeres activas. A las mujeres en edad menopáusica también se les recomienda realizar ejercicio para combatir los síntomas y evitar los cambio de humor y de peso que se suelen experimentar en esta etapa. Para conseguir estos resultados puedes practicar cualquier ejercicio, pero siempre teniendo en cuenta que durante los días que tengas la regla es mejor realizar actividades suaves para evitar lipotimias.

5. Corazón activo y sano
El sedentarismo se ha convertido en la gran epidemia del siglo XXI. Esta afirmación no es exagerada si tenemos en cuenta que quienes permanecen inactivos tienen más riesgos de sufrir alguna enfermedad cardiovascular –principal causa de muerte en la actualidad-. La Organización Mundial de la Salud nos da un dato muy significativo: practicar deporte moderado y de manera habitual reduce en un 80% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus.
La obesidad, tener el colesterol alto, la diabetes y la hipertensión son los grandes enemigos del corazón que se pueden evitar e incluso reducir una vez que han aparecido, realizando ejercicio de forma moderada. Los resultados serán más óptimos si se acompaña con una dieta equilibrada.

6. Repelente de enfermedades
El ejercicio no sólo evita la aparición de enfermedades cardiovasculares sino que también actúa como protector frente a otros males. Está demostrado que la actividad física mejora el sistema inmunológico y previene al organismo de todo tipo de infecciones. Cuando permanecemos activos crece el volumen sanguíneo teniendo como consecuencia un aumento del número de células sanguíneas encargadas de la función inmunológica.

7. Adiós a los dolores de espalda
Realizar ejercicio ayuda a desarrollar y potenciar la musculatura de la columna. La mayoría de los mortales pasamos más de ocho horas diarias sentados, casi siempre de forma incorrecta, lo que a la larga provoca problemas en la espalda. Esto se puede solucionar tonificando los músculos de la zona ya que de esta forma será más sencillo corregir la postura corporal. Si este es tu caso pide consejo a algún fisioterapeuta o incluso al monitor del gimnasio que te recomendarán un programa de ejercicios específicos. Recuerda que tienes que seguir sus indicaciones y hacerlos tal y como te expliquen; una mala ejecución puede acentuar el problema.

8. Una buena forma de dejar de fumar
El deporte puede convertirse en el perfecto sustitutivo del tabaco. La ansiedad y el estrés que surgen al dejar de fumar pueden paliarse con unas horas en el gimnasio. Además, según vayan pasando los días, te encontrarás más ágil y te resultará más fácil respirar mientras te ejercitas; esta sensación te ayudará a olvidar los cigarrillos y a sentirte mejor contigo mismo.
Si esta es la razón principal que te ha impulsado a hacer deporte, te recomendamos que elijas la carrera a pie. Según un estudio realizado en el Centro de Salud de Santa Bárbara de Toledo, las personas que realizan cualquier deporte en el que se realice carrera a pie, tiene más posibilidades de dejar este mal hábito.

9. Amplía tu grupo de amigos
El deporte también tiene un componente social. Compartir mancuernas en la sala de musculación, formar parte del equipo de fútbol del barrio o acudir con algunos amigos a las clases de spinning es una buena forma de conocer gente nueva y que no se te hagan pesadas y monótonas las horas que le dedicas al ejercicio físico. Si te da pereza ir sólo al gimnasio, proponle a algún amigo o familiar que vaya contigo, seguro que te resultará más ameno y coincidirás con mucha gente con motivaciones semejantes a las vuestras.

10. Sal de la rutina
No hay forma más sana y divertida para desconectar de la rutina diaria que practicar algún deporte. Jugar un partido de pádel, salir a correr por el parque o nadar un rato en la piscina son la excusa perfecta para romper con la monotonía y aprovechar unas horas del día a pensar sólo en ti mismo.

Texto: Marina García de ZEST health & fitness